La presión del aire dentro de la cámara de oxígeno hiperbárico es aproximadamente dos y media veces mayor que la presión atmosférica normal. Esto ayuda a que la sangre transporte más oxígeno a órganos y tejidos en el cuerpo.
La terapia hiperbárica puede ayudar a que las heridas, especialmente las infectadas, sanen más rápidamente. Este tratamiento se puede utilizar para:
- Embolia aérea o gaseosa
- Infección del hueso (osteomielitis) que no ha mejorado con otros tratamientos
- Quemaduras
- Intoxicación con monóxido de carbono
- Ciertos tipos de infecciones sinusales o cerebrales
- Enfermedad por descompresión (por ejemplo, una lesión de buceo)
- Gangrena gaseosa
- Infecciones necrosantes de tejidos blandos
- Lesión por radiación (por ejemplo, daño a raíz de la radioterapia para el cáncer)
- Injertos de piel
- Heridas que no hayan sanado con otros tratamientos (por ejemplo, se puede utilizar para tratar una úlcera en el pie de alguien con diabetes o muy mala circulación)
Este tratamiento también puede utilizarse para suministrar suficiente oxígeno al pulmón durante un procedimiento llamado lavado pulmonar completo, el cual se utiliza para limpiar todo el pulmón en personas con ciertas afecciones.
Los tratamientos para las afecciones crónicas se pueden repetir durante días o semanas. Una sesión de tratamiento para afecciones más agudas, como la enfermedad por descompresión, puede ser más prolongada pero es posible que no sea necesario repetirla.
Usted podría sentir presión en los oídos mientras está en la cámara hiperbárica. Los oídos pueden destaparse al salir de la cámara.
http://youtu.be/lsDNjjKNv38